Desolación
104 Su polvo hizo nuestras mejillas, su río hizo nuestro reír y besa los pies de la ronda que la hace cual madre gemir. Es bella, y por bella queremos su césped de rondas albear; es libre, y por libre queremos su rostro de cantos bañar... Mañana abriremos sus rocas, la haremos viñedo y pomar; mañana alzaremos sus pueblos: ¡hoy solo sabemos danzar! VII Jesús Haciendo la ronda, se nos fue la tarde. El sol ha caído; la montaña no arde. Pero la ronda seguirá, aunque en el cielo el sol no está. Danzando, danzando, la viviente fronda no lo oyó venir y entrar en la ronda.
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