Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

485 IV. Internacionalista y militante de la paz aislamiento y suspicacias, cuando no de tijeretazos al derecho a ser personas. Tales fueron las experiencias comunes a los partidarios de la paz, que desafiaron las iras de la Guerra Fría. […] Militancia por la paz Al revisar los archivos de prensa de más de medio siglo atrás, se apre- cia que, pese a sus limitaciones, tropiezos y errores, el Movimiento Pro Paz logró, en sus primeras dos décadas, dar forma a una mili- tancia por la paz. Expresiones cargadas de dramatismo para desta- car el rostro de la guerra y sus horrores o bien, líricas imágenes de la paloma, las vemos hoy como hebras sueltas de un tejido que urde sus primeros tramos. Los objetivos enunciados en las declaraciones, propuestas de acciones futuras, textos llegados de otros comités na- cionales, del Consejo mundial, solo comenzaron a descansar en base sólida cuando comprendimos dialécticamente la relación idea-reac- ción-realización. Nuestra coyuntura y la internacional cambiaban al ritmo de fuertes y complejas tensiones. Estos altibajos plantearon al naciente Movimiento la ineludible disyuntiva entre la disquisición contem- plativa o la acción. Las persecuciones a los pacifistas aquí y afuera apresuraron las definiciones. «Hay palabras que sofocadas hablan más precisamente por el sofoco y el exilio y la palabra «paz» está saltando hasta de las gentes sordas y distraídas. Hay que seguir voceándola día a día. Di- gámosla cada día en donde estemos, hasta que tome cuerpo y cree una militancia de la paz, la cual llene el aire denso, sucio y vaya pu- rificándolo. Sigan ustedes nombrándola contra viento y marea, aun- que se queden tres años sin amigos» 104 . De conversaciones privadas, casi clandestinas, se pasó a reunio- nes de grupos, entrevistas con dirigentes de organizaciones femeni- 104 Gabriela Mistral, cit.

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