Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

475 IV. Internacionalista y militante de la paz Las cuestiones de la paz en la vasta cuenca del Océano Pacífico son abordadas en el discurso pronunciado en la ciudad de Vladivos- tok. «Mediterráneo del futuro», lo llamó Carlos Marx hace más de ciento veinte años atrás. En él se vacían los trabajos y los días de me- dia humanidad: pueblos desarrollados unos, tercermundistas otros, socialistas, capitalistas. Hoy es área estratégica de encuentro de la política mundial. Del Ártico a la Antártica, su inmensidad, la rique- za aún no calibrada de sus recursos, la heterogeneidad histórico-cul- tural de sus pueblos ribereños hacen de esta área una nueva frontera abierta al ingenio humano del tercer milenio. En el mundo del Pacífico se reproduce la confrontación de los dos puntos de vista para enfocar los problemas de la seguridad y la coexistencia pacífica. Aunque aquí la política de militarización no ha alcanzado las dimensiones europeas, su volumen no deja de ser alar- mante: poderosas fuerzas terrestres, navales y aéreas están presentes, desplegadas en sus cuatro puntos cardinales. El Pacífico sigue siendo zona de tests nucleares desde Hiroshima-Nagasaki, hasta las actuales e ininterrumpidas explosiones de Francia en Mururoa. Los logros más sobresalientes de la paz en la zona son los Tratados de 1959 y 1967 que declararon la Antártica y América Latina, respectivamen- te, zonas libres de armas nucleares. El discurso de M. Gorbachov en Vladivostok está repleto de planteamientos que conciernen a todos los pueblos del mundo y muy particularmente a los que como Chile bordean el estratégico Pacífico Sur. Sus problemas regionales, proliferación de las armas nucleares, crecimiento del armamentismo en países de la zona, son graves cuestiones ligadas al logro de la paz global. Ni la seguridad, ni la cooperación en la cuenca del Pacífico se podrán resolver sin la participación armónica de los Estados Unidos y de la Unión Soviética. El enorme potencial tecno-científico de la Unión Soviética, los Estados Unidos y Japón podrían abrir insospe- chadas perspectivas a los pueblos que en esta región todavía viven la dureza implacable del subdesarrollo. Al leer los diversos textos de este libro llama la atención el acento humano que sobresale entre los argumentos políticos, las afirmacio- nes categóricas, la severidad del razonamiento. No hay barroquis-

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