Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
476 olga poblete mo catastrófico, ni sobrepolitizado, sino aseveraciones precisas que trascienden convicción, firmeza y particularmente cierto vigoroso optimismo. Conquista al lector con la riqueza de referencias, varie- dad de argumentos, el visible deseo de aportar elementos de juicio clarificadores. Las entrevistas, declaraciones y discursos de Mijail Gorbachov en su encuentro con el Primer Ministro de la República de India, Rajiv Gandhi, son altamente ilustrativos de la afirmación anterior. Las referencias a los rasgos culturales, la historia de los pueblos, la filosofía de la no violencia –una de las dinámicas del pensamiento Hindú–, las reflexiones sobre la existencia humana, el para qué vivir, son evocadas para enfatizar los poderosos lazos que unen a soviéti- cos e hindúes. «En nuestras culturas espirituales quisiera destacar especialmente una: la búsqueda constante del sentido de la vida. La cuestión de cómo debe ser el hombre no es insustancial. Las medita- ciones acerca de la finalidad del hombre, de la justeza de su camino en la vida, del autoperfeccionamiento del individuo, han dominado las mentes de los grandes genios de nuestros dos países…Tal vez por esta misma razón el pragmatismo rastrero no es un rasgo distintivo de nuestros caracteres nacionales» (Pj. 270). El lema del Año Internacional de la Paz, «Conservar la paz y el futuro de la humanidad», define la exigente tarea en función de la vida más allá de toda diferencia y en un tiempo por venir sin límites. Hay que asegurar que ese mundo futuro nazca por fin. Las nuevas generaciones serán sus protagonistas por excelencia. Los textos de Mijail Gorbachov que se han comentado tienen esa visión y ese sentido. En cierto modo, hablan por y para las masas juveniles del mundo entero. Estos documentos no son divagaciones teóricas; reflejan miles de experiencias que están en la base de la historia de estos setenta años de la Unión Soviética. Es el espíritu que desde hace más de diez años se materializa en el bam, magno programa para valorizar la Siberia oriental uniendo el lago Baikal con la desembocadura del río Amur en el Océano Pacífico. A lo largo de más de tres mil quinientos ki- lómetros crece una red integrada de comunicaciones y complejos urbanos. El desarrollo científico-técnico soviético da aquí frutos al
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