Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

474 olga poblete Hasta junio de 1986 tampoco se advertían signos concretos res- pecto a las proposiciones formuladas en enero por la Unión Soviéti- ca. La espiral armamentista no tenía viso alguno de disminuir; la ide seguía su curso así como la instalación de misiles en Europa. Cundía la inquietud en el ambiente internacional, de hecho conmocionado por situaciones críticas y conflictos regionales. El 25 de julio, Mijail Gorbachov, en nombre de su gobierno, invitó al Presidente Reagan a celebrar urgentemente una entrevista. El encuentro se realizó enReyk- javik, Islandia, al mediar octubre. El pequeño país insular perdido en las altas latitudes nórdicas pasó a ser el centro planetario de la noticia. La Unión Soviética llevó un conjunto de proposiciones específi- cas y concretas, con el ánimo de avanzar hacia posiciones comunes respecto al desarme mundial, la reducción de las armas estratégicas, de los misiles de alcance medio y la prohibición de las pruebas nu- cleares. Antes de una hora de finalizada la entrevista-debate de dos días, Mijail Gorbachov ofreció allí mismo una conferencia a la pren- sa mundial. Si bien Reykjavik no arrojó decisiones puntuales, hubo valiosos principios de acuerdo al menos en dos de los problemas centrales. «Yo diría que el encuentro fue un gran acontecimiento: tuvo lugar una reconsideración; se creó una situación cualitativamente distinta. Será un avance real hacia lo mejor si Estados Unidos pasa por fin a las posiciones realistas y renuncia a las quimeras en las valoraciones» (Pj. 230). El nudo que trabó las discusiones fue la ide. «Aquí comenzó la verdadera confrontación de los dos enfoques de la política mundial» (Pj. 198). Fue inflexible la exigencia norteamericana de continuar los programas ide tanto en los experimentos de laboratorio como en el espacio cósmico. «Se desviven por salir con las armas al espacio», comentó Mijail Gorbachov. «Yo le dije al Presidente que perdemos una posibilidad histórica. Jamás habían estado tan cerca nuestras po- siciones» (Pj. 199). En Reykjavik quedó muy claro para todos la «cacareada IDE como símbolo de obstrucción a la causa de la paz, como suma expre- sión de los planes militaristas y falta de deseo de eliminar el peligro nuclear que se cierne sobre la humanidad» (Pj. 229).

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