Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
471 IV. Internacionalista y militante de la paz los que encierran un peligro de guerra para los Estados Unidos, sino los propios fabricantes de armas y los políticos irresponsables que les sirven, así como los militares aventureros» (Pj. 137). El negocio de la guerra en un mundo cargado de conflictos y ten- siones es una suculenta fuente de ganancias. También países del ter- cer mundo están produciendo armamentos, Chile entre ellos. Crisis muy serias del capitalismo, como la vivida en Estados Unidos en 1982-1983, se han resuelto en gran parte con el torrente de contra- tos con las industrias productoras de armas para proceder a moder- nizaciones básicas de las fuerzas armadas. Los periodos de distensión internacional son malos para los negocios de las transnacionales ar- mamentistas. Las estadísticas lo corroboran. Evidentes progresos en la distensión internacional ocurrieron en los años setenta. Los presidentes Carter y Brezhnev dieron un paso promisorio al suscribir, en 1979, el Segundo Tratado de Arma- mentos Estratégicos –salt II–, que estableció la paridad entre ambas potencias respecto a los armamentos estratégicos nucleares, aunque hasta hoy los Estados Unidos no lo han ratificado y, últimamente, lo han eludido en forma ostensible. salt II pudo ser un punto de parti- da de un proceso paulatino hacia el desarme, pero el clima favorable se esfumó al acordar la otan, en Bruselas, el despliegue para 1983 de los misiles Cruise y Pershing II en los países de la Alianza Atlántica. Se reabrieron las compuertas a la carrera armamentista. Los du- ros años ochenta han sido testigos de tenaces esfuerzos de pueblos y gobiernos por contener el armamentismo nuclear, la proliferación de bases militares, la instalación de misiles. Conferencias, encuen- tros internacionales, masivas y permanentes movilizaciones de los más variados sectores de la opinión pública mundial, en todos los continentes, expresaron la voluntad de luchar por la paz y revivir el compromiso del Acta Final de Helsinki (1975): «Promover la disten- sión, frenar la carrera armamentista y desarrollar en todos los planos la cooperación internacional». En la línea de la estrategia del primer golpe y la falsa presun- ción de una guerra nuclear limitada, el presidente Ronald Reagan y sus asesores políticos y militares concibieron la Iniciativa de Defensa Estratégica –ide–, que pretende proteger a los Estados Unidos y al
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