Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
470 olga poblete cretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, producidos entre enero de 1986 y enero de 1987. Son textos políticos altamente esclarecedores, con agudos análisis y sólidos argumentos en torno al asunto vital para la humanidad hoy: la construcción de la convivencia pacífica. No hay lugar, ni pueblo, ni realidad desdeñables. Ningún grupo humano, aunque él mismo lo ignore, escapa al condicionamiento de la vida que impone la rea- lidad espacial-nuclear de esta época. En palabras de Mijaíl Gorba- chov: «La paz universal para cada pueblo, comienza junto al umbral de su casa» (Pj. 266). Ideas matrices se reiteran en estos documentos: la diversidad, la complejidad, la interdependencia de la realidad global en que vivi- mos; la urgencia absoluta de controlar y dirigir la energía nuclear ha- cia su aprovechamiento civil; la necesidad de una mentalidad nueva que deseche las categorías del pasado y se apoye en el raciocinio an- tes que en la fuerza y la intimidación; el imperio de la persona hu- mana, sus atributos, su calidad de vida, sobre el hegemonismo del poder y la violencia. «La cuestión de cómo debe ser el hombre, no es insustancial» (Pj. 270). «Hay que actuar pronto, se necesitan solucio- nes audaces y singulares. Debemos pensar en dónde nos encontramos hoy, dónde estaremos mañana y si ese mañana puede no llegar nunca» (Pj. 197). El afiebrado antisovietismo que lidera en Occidente los Esta- dos Unidos condiciona la paz mundial a la eliminación del socialis- mo. Gravísima posición en la era nuclear, cuyo gigantesco potencial almacenado es capaz de destruir varias veces el planeta Tierra. En una ocasión, el general Hughes Hester advirtió al presidente Lyn- don Johnson: «Renuncie a los intentos de destruir el socialismo que emprendieron casi todos los gobiernos de los Estados Unidos desde 1917, porque usted no puede destruirlo sin hacer inhabitable el pla- neta». Certera opinión de relevante vigencia. El recurso a la «amenaza comunista sobre el mundo libre» ha servido al gobierno norteamericano para extender sus fronteras de seguridad a todo el orbe, con la consiguiente expansión de sus pre- supuestos militares. «No son los soviéticos, ni los países socialistas, ni los campesinos de Nicaragua, ni los lejanos vietnamitas o los libios
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