Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
462 olga poblete perfectamente lógico que la humanidad trabaje para consumir 100 mil millones de dólares anuales en armamentos; que cien mil hom- bres de ciencias y técnicos superiores empleen sus energías creado- ras en preparar la destrucción del orbe; que unos 40 millones de hombres se inutilicen en tareas militares y resten este potencial de trabajo a la producción mundial. Caen en la insensatez de aceptar que se construyan superbombarderos a un costo, cada uno, de 37 es- cuelas modernas; submarinos Polaris equivalentes a 25 hospitales de cien camas y dejen de edificarse 60 casas habitación por cada cohete transcontinental. Caen en la insensatez de admitir la posibilidad de la mayor masacre humana de la historia, ya que las bombas nucleares en los primeros 15 minutos de una guerra con estas armas, dejarían un saldo de 200 millones de muertos, aparte de los millones que lue- go se eliminarían a causa de la tremenda contaminación radiactiva. Es interesante comprobar cómo los estudios técnicos acerca del desarme realizados en los ee.uu ., tal como aquellos documentos en- cargados a comisiones especiales de la onu, coinciden enteramente en asegurar que el desarme general es realizable. En base a estos estu- dios, la xvii Asamblea General de la onu aprobó por unanimidad en 1962 la declaración conjunta presentada en diciembre por la urss y los ee.uu. , en apoyo al desarme general y en vista a los enormes be- neficios económicos que de esta acción derivarían. Es indudable que los obstáculos que se oponen al desarme no son en manera alguna económicos, sino políticos. Por eso mismo se requiere una opinión pública ilustrada y vigilante, que no se deje engañar con los mane- jos de la guerra fría y presione en forma constante y categórica sobre los gobiernos, no sólo de las grandes potencias, sino en cada uno de nuestros países, dóciles peones en el tablero de la política de guerra. «La técnica militar moderna, dice un interesante estudio del Institu- to Mundial de la Paz, confiere a la guerra termonuclear un carácter tan destructor que la lucha por la paz y el desarme general pasa a ser la tarea principal de todas las fuerzas progresistas.»
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