Palabras para la memoria. Recinto poético para el nunca +
80 Albañiles, panaderos, carniceros, vendedores de diarios, empleadas apuraban el tranco por las noches para dar con las puertas de sus casas alumbradas por las velas y chonchones de ese blanco y nuevo amanecer. Luego vino el Regimiento Cuatro Arauco y sus médicos, matronas, practicantes, a matarnos los piojos y la sarna con duchazos de lindano y de fenol. Chile entero son ustedes —nos dijeron—, el futuro de la patria y del gobierno, la semilla del progreso y la honradez. Pero el cáncer marxista persistía en los muertos urbanos y rurales, abundante, gentil y contagioso como densa gripe de animal. Esos muertos se llamaban Paillacheo, Panguilef, Rápido Puma, Ave Azul. Esos muertos se paseaban por la calle y cantaban como Pedro por su casa las canciones silenciadas de la UP . No existía poesía en mi cabeza, la metáfora era un pan con afrechillo y la rima la enseñaban los boleros y rancheras de Javier Solís.
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