Palabras para la memoria. Recinto poético para el nunca +

79 Doña Dalma, vieja, rubia y germanófila, se escondía en su rancha bajo llave esperando se alejaran los motores de la rota e infiel revolución. El país estaba lejos y en la radio, cual si fueran campeonatos de pelota, escuchábamos batallas y apaleos transmitidos en vivo y en directo desde calles que rodeaban La Moneda. El camino al socialismo fue más largo y más abrupto que la rústica y eterna esperanza de los pobres. El camino al socialismo hizo polvo el «Pueblo unido» que cantaban los muchachos de la escuela 111. El país estaba lejos del arroyo, de las vacas blanquinegras de mi barrio y los turbios capataces que cuidaban los potreros alemanes de Von Conta. Pero pronto el país llegó a nosotros con camiones repletos de soldados, de reclutas indios y mestizos apuntando con los SIG 510 a sus padres y a sus tíos upelientos.

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