Palabras para la memoria. Recinto poético para el nunca +

182 Yo dije —están locos, ellos dijeron —no lo creas. Sólo las cruces se veían y los dos viejos galpones cubiertos de algo. De un bayonetazo me cercenaron el hombro y sentí mi brazo al caer al pasto. Y luego con él golpearon a mis amigos. Siguieron y siguieron pero cuando les empezaron a dar a mis padres corrí al urinario a vomitar. Inmensas praderas se formaban en cada una de las arcadas, las nubes rompiendo el cielo y los cerros acercándose. Cómo te llamas y qué haces me preguntaron. Mira tiene un buen culo. Cómo te llamas buen culo bastarda chica, me preguntaron. Pero mi amor ha quedado pegado en las rocas, el mar y las montañas. Pero mi amor te digo, ha quedado adherido en las rocas, el mar y las montañas. Ellas no conocen los malditos galpones de concreto. Ellas son. Yo vengo con mis amigos sollozando. Yo vengo de muchos lugares. Fumo y pongo con los chicos. Sólo un poco del viejo pone y saca. Es bueno para ver colores. Pero nos están cavando frente a las puertas. Pero nos están rajando, te digo. – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – –

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