Palabras para la memoria. Recinto poético para el nunca +
183 Oh sí lindo chico. Claro —dijo el guardia, hay que arrancarlo de raíz. Oh sí, oh, sí. El hombro cortado me sangraba y era olor raro la sangre. Dando vueltas se ven los dos enormes galpones. Marcas de T . N . T ., guardias y gruesas alambradas cubren sus vidrios rotos. Pero a nosotros nunca nos hallarán porque nuestro amor está pegado a las rocas, al mar y a las montañas. Pegado, pegado a las rocas, al mar y a las montañas. Pegado, pegado a las rocas, al mar y a las montañas. Murió mi chica, murió mi chico, desaparecieron todos. Desiertos de amor. – – – – – – – – – – – – – –
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=