Palabras para la memoria. Recinto poético para el nunca +
181 Ay amor, quebrados caímos y en la caída lloré mirándote. Fue golpe tras golpe, pero los últimos ya no eran necesarios. Apenas un poco nos arrastramos entre los cuerpos derrumbados para quedar juntos, para quedar uno al lado del otro. No es duro ni la soledad. Nada ha sucedido y mi sueño se levanta y cae como siempre. Como los días. Como la noche. Todo mi amor está aquí y se ha quedado: Pegado a las rocas al mar y a las montañas. Pegado, pegado a las rocas al mar y a las montañas. Recorrí muchas partes. Mis amigos sollozaban dentro de los viejos galpones de concreto. Los muchachos aullaban. Vamos, hemos llegado donde nos decían —le grité a mi lindo chico. Goteando de la cara me acompañaban los Sres. Pero a nadie encontré para decirles «buenos días», sólo unos brujos con máuser ordenándome una bien sangrienta. – – – – – – – – – – – –
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