Palabras para la memoria. Recinto poético para el nunca +

180 De cerca eran cuarteles rectangulares, con sus vidrios rotos y olor a pichí, semen, sangre y moco hendían. Vi gente desgreñada, hombres picoteados de viruela y miles de cruces en la nevera, oh sí, oh sí. Moviendo las piernas a todos esos podridos tíos invoqué. Todo se había borrado menos los malditos galpones. Rey, un perverso de la cintura quiso lomarme, pero aymara el número de mi guardián puse sobre el pasto y huyó. Después me vendaron la vista. Vi a la virgen, vi a Jesús, vi a mi madre despellejándome a golpes. En la oscuridad te busqué, pero nada pueden ver los chicos lindos bajo la venda de los ojos. Yo vi a la virgen, a Satán y al señor K. Todo estaba seco frente a los nichos de concreto. El teniente dijo «vamos», pero yo busco y lloré por mi muchacho. Ay amor Maldición, dijo el teniente, vamos a colorear un poco. Murió mi chica, murió mi chico, desaparecieron todos. Desiertos de amor. – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – –

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=