Aguas abajo
79 —No quero. —Vai a lavar la ropa. —No quero lavar la ropa. No quero. ¿Entiende? No quero lavarla. Lávela usté. —Vai a lavarla vos, porque yo te lo mando. Pa eso soy tu mamita. —No quero. —Lo que vai a conseguir es que te largue un güen palo. —¡ Je! —rió la muchacha—. Haga la prueba no más… No con un palo, pero sí con un bofetón intentó al- canzarla. La muchacha se esquivó rápida, y la mujer, con su propio impulso, perdió el equilibrio y fue a darse contra la batea. —Me las vai a pagar —gritó iracunda. —Déjala —dijo la vieja—, déjala no más. No vai a conseguir na d’ella. Es pior que macho. —Pero si antes no era así… —Cosas de moza —prosiguió la vieja—. Déjala no más, ya se le pasará el emperramiento. —Te voy a acu- sar a tu taita, a ver si le hacís caso… —No es mi taita —protestó la muchacha desde lejos, apoyada en un puntal del apeadero y haciendo eses en la tierra con un pie. —Sí, ya sé; no es tu taita, es mi marío —dijo amar- gamente la mujer.
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