Aguas abajo
23 cambio truncado por la decisión del dueño de las tierras de autorizar el matrimonio de Esperanza con Bernabé, pasando por encima de la voluntad de su madre. De este modo, la llegada de la mujer a la cabaña, y cada una de las acciones que ahí realiza, implica retomar lo que había quedado suspendido por la acción arbitraria del terrateniente. Marta Brunet presenta como principales oponentes del proyecto transformador de Eufrasia a dos figuras masculinas: a Bernabé, el yerno, represen- tante de un mundo primitivo, previo a cualquier tipo de desarrollo humano, y al latifundista que gobierna las tierras e impone su autoridad sobre todos sus habi- tantes. En este mundo patriarcal y jerárquico, Eufrasia entenderá que la única manera de hacer su voluntad es en silencio, sigilosamente, sin revelar sus acciones, sus intenciones, simulando que solo aspira a ser de ayuda en la cabaña porque así se lo ha pedido el dueño de las tierras. Brunet nos ofrece, así, a través de su protago- nista, un gatopardismo invertido: hacer como que nada cambia para cambiarlo todo o casi todo. Con su cuento «Aguas abajo» Marta Brunet vuelve a trasladarnos a un territorio rural apartado de toda for- ma de civilización. La hacienda desaparece y los asen- tamientos humanos se encuentran a tal distancia que los protagonistas pueden acceder a ellos solo en ciertas temporadas cuando la naturaleza lo permite. Aislada de todo y todos, la familia subsiste precariamente, amena-
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