Aguas abajo

22 fuerzas primitivas que encarna su yerno, Eufrasia es la extraña, la afuerina con ideas de renovación que llega a la casa de la hija, situada en los confines de la hacienda, para implementar cambios importantes. Con su llega- da, aparece también un espacio-tiempo exterior lejano no solo de la apartada cabaña de su hija, sino también de la hacienda. Su presencia trae la máquina de coser, la luz, el orden, en definitiva, trae consigo la modernidad asociada a las tecnologías y a la organización racional y eficiente del trabajo. Eufrasia no llega a la cabaña para mantener un orden, más bien llega a disputar un es- pacio y cambiar el orden existente. El gesto de colocar su mano en la cabeza de cada uno de los nietos revela su voluntad: tomar posesión del lugar y de quienes lo integran. De ese modo, Brunet invierte la lógicas mo- dernizadoras de la corriente criollista. El afuerino que lleva las ideas de cambio a los parajes rurales más olvi- dados y apartados del desarrollo civilizador no es aquí un hombre, un citadino de familia acomodada, forma- do en una cultura urbana, es una mujer, una campesina viuda que se ha pasado parte importante de su vida trabajando en una hacienda. Sin embargo, el proceso modernizador que encarna Eufrasia se había iniciado mucho antes de que llegue a la cabaña del yerno. Con el nacimiento de Esperanza, empezó a labrar la idea de romper el ciclo de explota- ción de su hija en esos remotos espacios, proceso de

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