Aguas abajo

20 a su principal protagonista: Eufrasia. La mujer siempre hermética, encerrada en sus cavilaciones, inflexible y testaruda, es la piedra callada del relato y en ella se focaliza la narración. Son contados los pasajes en donde podemos descifrar sus pensamientos y emociones, pues la voz narrativa nos la presenta siempre desde aspectos exteriores: sus gestos, acciones, algunas escasas expresiones verbales. Uno de los pocos momentos en que se exponen las razones de Eufrasia para no aceptar el matrimonio de Bernabé con su hija, Esperanza, se revela en la voz de esta última: «—Agora no me ijo na’. Me apalió no más. Pero otras veces ice qu’ella no mi’ha criado como una flor pa’ que me coma el más burro. Cosas de veterana... Porque, al fin y al cabo, pue, patro- na, yo no soy más que una huasita pa’ casarme con uno d’estos laos». Las palabras de Esperanza dejan entrever que su madre tiene otras aspiraciones para ella. Incluso su nombre confirma los anhelos que la anciana tuvo para ella desde su nacimiento. Vale la pena detenerse en este nombre y preguntarse qué tipo de esperanza abriga la mujer que no conoce otra vida que la del duro trabajo en un molino de hacienda. En el mismo pasaje se nos acla- ra este asunto: la joven dice ser contraria a la opinión de su madre porque ella no es más que «una huasita» que solo puede casarse con alguien como ella, es decir, de su misma condición, educación y lugar. Lo que desea

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