Aguas abajo

19 Brunet, como para las mujeres nuevas de aquellos años, los discursos y las normas que las seguían confinando a tareas domésticas, y que veían su participación en ám- bitos públicos como una amenaza al orden familiar y social, eran intolerables. Pensar su obra literaria ajena a ese abismo que se abre entre las antiguas y aún vi- gentes creencias que definían sus identidades de género exclusivamente en el seno del hogar, y una experiencia moderna marcada por nuevas promesas y desafíos en el mundo público significaría desestimar un nudo político fundamental en su proyecto estético. En ese lugar de mundos enfrentados, que parecen no tener puntos de encuentro, Marta Brunet cincela sus personajes, sus re­ laciones sociales, sus geografías y sus paisajes. En efec­ to, la percepción de muchas mujeres de aquellos años, de estar en medio de una vorágine de transformaciones, encuentra su formulación estética en los escritos bru- netianos, a partir de protagonistas que se ven obligadas a replantear su lugar en contextos en donde las pautas que regían sus vidas dejan de tener sentido. * El título del primer cuento de Aguas abajo , «Piedra callada», no solo refiere a un momento de inflexión en la historia donde se resuelve el conflicto entre la anciana Eufrasia y su yerno, Bernabé; también, alude

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