Aguas abajo

15 y las acciones de peones y campesinas inmersos en un sistema hacendal deshumanizante. Marta Brunet también toma distancia de la corrien- te literaria imperante de esos años en un aspecto esté- tico-político central: la representación de las mujeres, especialmente aquellas de sectores populares. En la corriente criollista, los personajes femeninos son gra- vitantes en la estructuración de las tramas y en el plano simbólico e ideológico de los textos. En estas narrativas, las mujeres del mundo rural suelen constituirse como una proyección de la naturaleza. Ingenuas, sensuales, de modales toscos y comportamientos irreflexivos, las lugareñas del criollismo son una pieza fundamental de un espacio rural impredecible y violento. En estas obras, como en gran parte de las narrativas de varones de esos años, el futuro de la nación depende de la constitución de un orden familiar estable mante- nido por las mujeres. Las protagonistas en las novelas de Rómulo Gallegos y Mariano Latorre, por ejemplo, carecen de una individualidad crítica que les permita superar su subordinación a la vida natural y, por tanto, están imposibilitadas por sí solas de constituirse en un eje fundamental en la conservación del hogar, a menos que la oportuna intervención masculina tenga lugar. El hombre, generalmente foráneo y con ideas moderniza- doras, es el llamado a impulsar, en esos remotos para- jes, los cambios que dan lugar a una nueva organización

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