Palabra Pública N°37 abril - mayo 2026 - Universidad de Chile
“E l futuro me genera bastante incertidum- bre. A nivel social, lo veo de manera más bien trágica. Siento que estamos en un periodo histórico donde los problemas aumentan, y no va a ser fácil superar esos desafíos. La historia siempre ha sido un péndulo que va de un lado a otro. Quizás en este momento nos estamos yendo hacia un extremo. Políticamente está todo muy polarizado. El fas- cismo está muy presente a nivel mundial. Hay tensiones, invasiones, guerras. Al mismo tiempo hay mucha estupi- dez, desde los líderes políticos hasta la gente común. Hay demasiada información, y eso también genera que cual- quier persona, y lo digo conmucha responsabilidad, sienta que tiene el derecho a emitir una opinión sin siquiera saber de lo que está hablando. Eso es peligroso y se ve potenciado por las redes sociales. Lo otro que me da un poco de temor es el rol de la inteligencia artificial en nuestra vida, aun- que el arte es algo que ninguna inteligencia o robot va a ser capaz de lograr, sobre todo la música. La tecnología puede reproducir a nivel físico una pintura, una escultura, por ejemplo, pero no la magia que tiene un concierto en vivo, una ópera, una obra de teatro, porque eso se logra con la comunión demuchas personas en un escenario. Lamúsica es tan efímera que en el momento en que los sonidos se van produciendo, desaparecen inmediatamente, lo único que queda es una sensación emocional, y eso no lo logra una máquina. Los tiempos han cambiado. Antiguamente, la música clásica tenía un papel más protagónico porque la educación también era distinta. Hoy, el contenido mu- sical ha ido disminuyendo en pos de cosas que tienen que ver más con el show, con el marketing. Me gusta gran parte de la música moderna, pero es verdad que es mucho más simple. Y eso responde a una sociedad que ha perdido la capacidad de conectarse con un significado más profun- do. La música clásica es accesible para cualquier persona, incluso para quienes no tienen formación musical, pero lo que falta es la disposición a salir un poco de la vorágine en la que vivimos. Para mí, un concierto de música clásica es una de las pocas instancias hoy en día donde podemos desconectarnos de la velocidad loquísima a la que va el mundo. Estamos expuestos a una cantidad de distraccio- nes enormes. Entonces, creo que el desafío hacia el futuro tiene que ver un poco con eso: cómo invitamos al público a recordar que ese momento de pausa es necesario”. luis toro araya (San Vicente de Tagua Tagua, 1995), director titular y ar- tístico de la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción “L a aparición de la inteligencia artificial cambió radicalmente las formas de hacer arte y, al mismo tiempo, hay una revalori- zación de lo manual, del trabajo humano. Mi percepción es que, si bien se trata de un fenómeno en curso, no necesariamente se aplica a todos los campos. El trabajo artístico es algo que aún la inteligencia artificial no puede desarrollar como tal. La simulación de imáge- nes, por ejemplo, sigue en un nivel inicial. El arte siempre ha sido un termómetro, marca una referencia de lo que está ocurriendo, pero no necesariamente es una respues- ta inmediata al presente. Puede estar vinculado a él de múltiples formas, desde la revisión del pasado hasta la proyección del futuro. Por lo mismo, no lo veo como algo que dé cuenta directamente del acontecer político o de la situación del país. Creo que el arte tiene sus propios tiem- pos. Los mejores trabajos artísticos requieren reflexión. La inmediatez no le hace bien a nadie en ningún sentido. Estamos en un momento desolador para muchas perso- nas, en especial para quienes pertenecen a la diversidad sexual, personas trans y otras identidades que no encajan en la hegemonía dominante. Evidentemente, estamos en peligro. Para mí ha sido importante entender eso. Todo lo que se creía ganado o instalado se ha desestabilizado. Ese pasado que creíamos que existía ya no existe como tal. Creo que este periodo será recordado por el regreso de una ola conservadora, estricta en lo ideológico. Yo, al menos, estoy muy preocupada por el avance de agendas conservadoras que invalidan otras identidades sexuales. También me inquieta qué temáticas se intentan insta- lar en el mundo del arte y qué otras cosas no se pueden decir. En ese sentido, es importante que no pierda su potencial creativo, pero tampoco su capacidad de hablar sobre la sociedad, de instalar temas que a veces son com- plejos. Hacer arte es, en sí mismo, una posibilidad muy importante. Quienes nos dedicamos a esto estamos rela- cionándonos con preguntas e instalando interrogantes. Estamos generando nuevos espacios de reflexión, y ese es, finalmente, el potencial del arte como una herramienta de comunicación social y política. Además, no es una prác- tica individual, sino una experiencia colectiva, tiene que ver con encontrarse con otras personas y hacer vínculos a través de imágenes, de la música, de las palabras. Ahí reside una de sus dimensiones más interesantes”. seba calfuqueo (Santiago, 1991), artista y gestora cultu- ral. Su trabajo es parte del Tate Modern y el Centre Pompidou. Ha participado en las bienales de Venecia y Whitney 23
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