ENCUENTRO INTERNACIONAL DE UNIVERSIDADES ESTATALES
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Examinado más a fondo, este argumento es un completo contrasentido, si asumimos todavía como
verdadero el discurso neoliberal sobre educación superior. Cuando se abre en los 80 el espacio para las
universidades privadas, se lo hace en función de una concepción de la subsidiariedad del Estado. En base
a esta concepción, el Estado debe intervenir sólo cuando las organizaciones privadas, las familias, las
empresas etc. que son los verdaderos agentes de la sociedad y la economía, no pueden asumir ciertos
costos que sería e ciente que asumieran. Naturalmente, este no es el caso de la educación o de la
educación superior, cuyos índices de utilidad son muy altos y son percibidos como tales por las familias y
los individuos en toda sociedad moderna. Intervenir en este mercado, de acuerdo a esta óptica, entonces,
es claramente ine ciente e innecesario, por lo que demandar mayor proporción del gasto público para
nanciar instituciones privadas sólo podría entregar señales negativas, disuadiendo a quienes buscan
invertir en educación superior.
Lo que quiero decir con este ejemplo es que estamos aquí ante una alternativa: o reconocemos que la
lógica de la subsidiariedad ha fracasado otra vez, ahora en el campo de la educación superior y pedimos
apoyo estatal, o seguimos con nuestro discurso antiestatista, pero entonces claramente nos
contradecimos al pedir mayores aportes del Estado para empresas privadas, muchas de ellas, además,
propiedad de los más grandes grupos económicos del país.
Una universidad estatal con un nanciamiento correcto –digamos, por ejemplo, con un nanciamiento
de, por lo menos, un 50% de sus gastos, como se lo ha solicitado en estos días – hace posible, pues, una
contribución ética y política esencial en el campo de la educación superior. Permite, aunque sólo en
parte, que disminuya la desigualdad educacional, contribuyendo a hacer realidad la idea de un derecho
social a la educación, haciendo posible que idealmente todas las personas que el país necesita que
accedan a una formación universitaria por su talento y condiciones, lo hagan, sin importar si pueden
pagar sus costos. Esto es lo que aún permanece de una visión como la de Hegel, con la que
comenzábamos: si nos parece correcta la idea de un derecho a la educación que incluya – y la va a incluir
de una manera creciente – a la educación universitaria, entonces una presencia muy fuerte del Estado y
la educación estatal en esta esfera es algo que parece insustituible.
Carlos Ruiz Schneider
DIA 2: DESAFÍOS DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS PARA EL SIGLO XXI
142
CONFERENCIA: “Estado actual y proyecciones de las Universidades Públicas de los Estados Unidos”
142
Jaime Chahín
142
CONFERENCIA: “Responsabilidad del Estado respecto a la Sustentabilidad de la
Universidad Pública Nacional”
154
Juan Manuel Zolezzi, Consejo de Rectores.
155
PANEL: “Financiamiento de las universidades estatales: antecedentes y perspectivas para el siglo XXI” 161
Juan Manuel Zolezzi
162
Luis Ayala
162
María Olivia Mönckeberg
172
Felipe Morandé
180
Hugo Fazio
185
CONFERENCIA: “La Mercantilización de la Educación, el ejemplo de la Universidad”
185
Roger Dehaybe
185
CONFERENCIA: “Enseñanza Superior, Universidades Públicas y Universidades de Clase Mundial.
Relación entre estos términos y las Políticas de Investigación y Desarrollo en Brasil”.
186
Hernán Chaimovich
186
PANEL: “Futuro de las Universidades Públicas en Chile”
193
Sergio Pulido
193
Jorge Las Heras
197
José Antonio Viera-Gallo
202
José Joaquín Brunner
205
Ennio Vivaldi
212
Ricardo Núñez
220
CONFERENCIA: Alcances y conclusiones del Encuentro
226
Francisco Brugnoli
226
CONFERENCIA DE CIERRE
232
Mónica Jiménez, Ministra de Educación
232
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