MASCULINIDADES.indb - page 99

98 CarlosGüida
consecuenciasdeldebatey lapolémicasuscitadaanteel vetopresidencial, entre
otrospor la JuventuddelPartidoSocialista, fue la renunciadelpresidenteTaba-
réVázquezadichopartidopolítico.
Entre losdiversosanálisisquemereceelprocesopolíticoysocialdeesta ley,
queremos destacar, en forma resumida, unmomento en el debateparlamenta-
rioduranteel cual el senadorBreccia reflexiona sobre lacondiciónmasculinay
elpoderdedecisiónde losvarones legisladores sobreel cuerpode lasmujeres.
Estamos, pues, solos, y si bien se piensa que esta es una historia de soleda-
des, estamos tan solos como lamujerque tienequedecidir sobre supropia
viday, quizás -yellodependeráde lasdiferentesposicionesfilosóficasque la
implicada tenga al respecto-, sobre la vidadeotro ser. Ellas están solas,más
allá de la compañía ocasional que puedan tener de sus parejas y de sus fa-
milias porque, independientementede esos apoyos circunstanciales, quien
debe someterse a un aborto es lamujer. Esto, que parece una afirmación
que, por obvia, puede lindar con lo ridículo yhasta generar una sonrisa en
quienes nos escuchen, nos enfrenta sin embargo a unamás de las dificul-
tades enormes que tiene nuestra decisión en torno al proyecto de ley en
consideración. En efecto, estamos aquí reunidos en unCuerpo integrado
mayoritariamente por hombres, decidiendo acerca de un proyecto de ley
que irremisible, ineluctablee incontrovertiblementenonosafectaen forma
principal a nosotros como Legisladores varones, sino a esamayoría de la
sociedadconstituidapormujeres, queenestavotación son -quizás estono
sea ninguna casualidad- minoría absoluta. Estamos, señor Presidente, nos
guste o no, administrando un capital ajeno. Podemos disfrazar ese hecho
demilmaneras distintas; podemosmanejar, según sea nuestra posición al
respecto, los porcentajes de mortalidad materna como consecuencia de
abortos realizados en condiciones inapropiadas o hablar, desde otro pun-
to de vista, del interés ético de la sociedad en preservar el valor de la vida
humana por encima de cualquier otra consideración. Podemos visualizar
alnonatocomonovidaocomovidadependienteonodependiente;pode-
moshablardelnegociode lasclínicasclandestinasdeabortospara favorecer
unouotrode los posicionamientos al respecto, pero en todos los casos, lo
asumamosonoconscientemente, estamosnosotros, losLegisladoreshom-
bres, decidiendo en abstracto sobre loque es en concretouna realidad a la
que solamente, y solas, sedeben enfrentar lasmujeres. Por todo ello, por la
importanciacrucial históricadel temaen sí quehoy sediscute, por lacarga
de formaciónpersonal, religiosa, familiar y social quecadaunodenosotros
arrastra, por la imposibilidadde recurrir amecanismoexógenoalgunoque
determine o guíe siquiera nuestra conducta, porque estamos solos y por-
quedecidimos inevitablemente acercade aspectos absolutamente íntimos
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