DERECHO INTERNACIONAL DE LOS REFUGIADOS
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Nansen había oombatidoJuertemente para
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la Sociedad de
Naciones fuese una realidady, además, para que Noruega le presta–
se su adhesión. Todo esto lo había logrado.
La Sociedad de Naciones, poco después de haber nacido, se
enfrentó a un problema de enormes dimensiones: Europa contaba
con numerosos países desmembrados, los países victoriosos estaban
desunidos, surgían nuevos conflictos entre los estados y en Rusia se
desarrollaba una terrible guerra civil. Consecuencia de estos aconte–
cimientos eran cientos de miles de personas deportadas, persegui–
das, sin hogar y VÍctimas del hambre y de las enfermedades.
Frente a tal panorama, la Sociedad de las Naciones escuchó
pronto la voz del Delegado de Noruega, quien pedía "rodear al
mundo con una cadena de hermandad" y tratar de remediar la situa–
ción existente. .Para tratar de remediar el hambre de numerosos
rusos que se encontraban por toda Europa, Nansen había acudido
ante los dirigentes de &tados Unidos, la Gran Bretaña, Francia e
Italia, incluso antes de que se crease la Sociedad de Naciones.
Debido a que los rusos se negaron a detener sus acciones
armadas, los países europeos se rehusaron a prestar cualquier ayuda,
hasta que finalmente en
el
mes de agosto de 1921 se pudo celebrar
una Conferencia con representantes de 13 países y las Sociedades de
la Cruz Roja para iniciar un programa de asistencia a todas las
personas desplazadas y que viVÍan en condiciones inhumanas: la
Conferencia pidió a Nansen que tomara a cargo el programa.
Ante la Asamblea de la Sociedad de Naciones, Nansen inter–
vino en favor de los miles de personas que se encontraban fueran de
sus países. "En nombre de la humanidad, en nombre de todo aquello
que es noble y sagrado para nosotros, os suplico, a todos vosotros
que tenéis esposa e hijos. Desde esta tribuna hago un llamado a los
gobiernos y pueblos de Europa, y al mundo entero, para pedir su
ayuda y asistencia", Su llamado se repitió sin cansancio y ante nume–
rosas conferencias, hasta que logró el apoyo y ayuda de las grandes
potencias.
Entre tanto la URSS había sido excluida de la Sociedad de
Naciones y se negaba a recibir de ella cualquier tipo de ayuda, pero
aceptó tener como interlocutor a Fridtjof Nansen. Más de medio
millón de rusos se encontraban fuera de su patria y se les localizaba
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