Las relaciones entre América Latina, Estados Unidos y Europa Occidental

LAS RELACIONES ENTRE AMÉRICA LATINA, ESTADOS U"IDOS y EUROPA OCCIDENTAL ción, debían enfrentar dos problemas centrales. El primero, decía rela– ción con su constitución como unidades nacionales con perfiles y organi– zación propia, lo que ponía al centro de la política nacional el proble– ma de la constitución del Estado l . En segundo lugar, este proceso que se confundía y/o precedía a la expansión económica de estas jóvenes repúblicas, dificultaba el encuentro de una simétrica relación entre el espacio económico y el político. En este sentido, gran parte del siglo pa– sado significó para las repúblicas latinoamericanas un contradictorio y complejo proceso de ajuste entre la formación de sus respectivos estados y la delimitación del área geográfica y de los recursos económicos legados por la colonización española. Ambos procesos, formación y fortalecimiento de la unidad del Estado, y apoyo a la expansión y delimitación del espacio geográfico fue realiza– do por un ejército que era heredero de la formación española, sin haber accedido aún a una fase superior de profesionalización, la que incluso en Europa se realizaría posteriorment¿. Así, la formación de los respec– tivos estados nacionales se ve precedido, en América Latina, de enconadas guerras civiles. Tales son los casos de los dos desafios que enfrenta el Presidente Montt en Chile (1851 y 1859); la estabilización de la domi– nación política en Argentina por el General Roca (1880); el fin del Imperio, su sustitución por la República y la hegemonía cafetalera en Brasil, realizada por el mariscal Deodoro da Fonseca (1889); el naci– miento del Ecuador moderno después de la triunfante guerra civil condu– cida por Eloy Alfaro (1895); el fin del caudillismo militar y la vuelta al civilismo en Perú (1895) realizada por Nicolás de Piérola; la hegemonía, por casi medio siglo, del oeste andino venezolano después de la guerra civil de 1899, en la que se impone el general Cipriano Castro; la sangrienta unidad lograda en Uruguay por Battle (1903), y, finalmente, la tardía unidad política lograda en México por Obregón en 1920a . Por su parte, las guerras entre CI1ile y la Confederación Perú-bolivia– na y la guerra del Pacífico (1837 y 1879), así como la guerra de la Triple Alianza (el Imperio brasileño, Argentina y Uruguay contra Paraguay en 1865), son realizadas con un tipo de contingente que, en lo fundamental, es heredero de las enseñanzas y experiencias extraídas tanto de las guerras de la independencia, como de las innumerables guerras o enfrentamientos producidos en cada país con posterioridad al proceso independentista. 1 Un análisis teórico de los problemas y contradicciones en la formación del Estado en América Latina, en: Norbert Lechner, "La crisis del Estado en América Latina", Documen– to de Trabajo, FUCSO, Santiago, 1975. 2 Si bien en Europa ya existían los requisitos para la formación profesional y moderna de los ejércitos (la conscripción obligatoria decretada por primera vez el 23 de agosto de 1793 por la Convención, en Francia), será posteriormente, con la influencia napoleónica y la apli– cación de la revolución industrial a la industria bélica, que se constituirán los ejércitos pro– fesionales modernos. a Cfr. Tulio Halperin Donghi, Historia Contemporánea de América Latina, Alianza Editorial, Madrid, 1969.

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