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AMODO DE INTRODUCCION ...
económica, política etc., y de los enfoques funcionales, federativos o
neofuncionales, así como de los intentos de clasificación a partir de los
niveles de formalización de la cooperación.
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Existe, en primer lugar, un regionalismo (con los correspondientes
conjuntos de estructuras) de integración y cooperación que en un mo–
mento dado aporta elementos constitutivos relevantes del sistema inter–
nacional. Este Tipo 1 puede ser parte del concierto internacional de las
potencias que esté operando, en calidad de fuerza en que éste se apoya
y que bajo ciertas circunstancias podría llegar a competir con los grandes
actores nacionales; o podría funcionar como el apoyo esencial para
aquéllos que son decisivos para la constitución y definición del sistema
internacional. La entidad paradigmática .del Tipo 1 es la Comunidad
Europea, porque ésta desde hace tiempo viene aumentando su irradia–
ción global, incorporándose cada vez más a las figuras centrales del
ajedrez de la política mundial en términos de poder, influencia y capaci–
dad de afirmar un rol propio. Ello no obstante todas las deficiencias que
pocos años atrás se señalaban condescendientemente como "euroescle–
rosis" y que eran evidentes antes de Maastricht, sin que este tratado les
pusiera término. Como casos límites del Tipo 1podríamos considerar las
organizaciones pertenecientes al mundo del conflicto Este-Oeste que se
presentaron bajo definiciones de tipo regional
(CAME,
Pacto de Varso–
via,
OTAN);
no obstante, consideramos que en los ejemplos mencionados
es indesmentible la tutela hegemónica, por lo que hay un aspecto -que
no analizamos aquí- de alianzas de tipo clásico en estas entidades -de
allí que las veamos en el límite. En sus primeros 20 a 25 años, la
Comunidad Europea no podría subsumirse bajo el Tipo
1.
Sus cualidades
como actor y su éxito dependen de un complejo de creciente potencia
económica, de la irradiación política externa a través de la Cooperación
Política Europea y del Acta Unica Europea, que le han dado gran
aceptación internacional. Otros factores que influyen en este sentidoSon
la supranacionalidad y el desarrollo institucional, dos logros a los que no
se aproximan otras comunidades de integración. Por otra parte, la Co–
munidad Europea es autónoma en cuanto -a diferencia de prácticamen–
te todas las demás comunidades regionales en Américá Latina, Asia y
Africa- no es alimentada por terceros.
.En contraste con lo anterior, el Tipo II es el "caso normal" de
regionalismo. Aquí se subsumen organizaciones internacionales que se
insertan en el sistema internacional dado bajo determinadas circunstan-
14Ver
por
ejemplo, Guillenno Ondarts,
"la
nueva integración",
Integración LAtínoanu:ricano,
17/17S,
1992,
pp.
3-12, 8.