América Latina y el Sudeste Asiático: perfiles de cooperación regional - page 185

MANFRED WlLHELMY - HERNAN GUTIERREZ
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integración, así como en la composición de los actores relevantes en Asia
del Este y América Latina, es mediatizado por dos factores intervinien–
tes: a) un conjunto de variables de naturaleza doméstica que se expresan
concretamente en el estadio de evolución del proceso de construcción
del Estado-nación; y b) el carácter
má.~
o menos abierto o cerrado del
espacio subregional. A nuestro juicio, estas dos variables condensan una
serie de procesos que tienen por efecto diferenciar el impacto de los
cambios del entorno internacional en los mecanismos de cooperación e
integración, en ambas subregiones.
En términos generales, en el transcurso de la década de los años
sesenta el poder y alcance de la influencia de los Estados Unidos en el
orden político y económico internacional de la postguerra alcanza su
punto culminante. Pero el reverso de la medalla es que al mismo tiempo
detectamos manifestaciones sintomáticas de un incipiente pero profun–
do proceso de declinación de la hegemonía norteamericana, tanto en
América Latina como en la globalidad del escenario internacionaLLos
Estados Unidos asumen plenamente su rol de superpotencia, pero esto
ocurre a un alto costo económico, político y diplomático.
El derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista por las
fuerzas insurreccionales bajo el mando de Fidel Castro, habría de confe–
rirle una nueva dimensión a la proyección del conflicto Este/Oeste en
América Latina. Con anterioridad, Washington había intervenido en
Guatemala (1954) para derrocar al gobierno de Jacobo Arbenz, por
considerar que éste podría amenazar su seguridad nacional, pero el
advenimiento del régimen castrisla en Cuba no sólo materializaba la
presencia de un gobierno cada vez más hostil hacia los Estados Unidos
sino que además concretaba la presencia de la Unión Soviética a escasa
distancia de Miami.
De
esta manera, el acceso de Castro al poder enCuba
habría de desencadenar una nueva estrategia reactiva norteamericana
en el hemisferio, simbolizada en la Alianza para el Progreso y en la
intensificación de los lazos militares con los países del hemisferio;
En efecto, la hipotética amenaza del comunismo en América Latina
adquiría, de acuerdo a las percepciones de los norteamericanos, una
dimensión concreta y dramática: no sólo su hegemonía en el hemisferio
estaba directamente amenazada, sino que además su seguridad confron–
taba una amenaza seria y cercana, tal como lo vino a demostrar la crisis
de los misiles en Cuba (1962). La revolución cubana, entonces, vino a
reforzar la política hemisférica de los Estados Unidos, en el senjido de
fomentar instancias multinacionales para coordinar el aislamiento polí–
tico y económico del régimen de Fidel Castro. Ello obligó a los Estados
miembros de la Organización de Estados Americanos
(OEA)
a alinearse
en tomo a la política de hostigamiento propugnada por los Estados
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