POLÍTICA NUCLEAR
han examinado, son en gran medida el resultado de ese sistema in–
ternacional enfermo
y,
por consiguiente, comp::lrten sus caracterIsti–
cas, principalmente en cuanto a discriminación e imposición. Esta
es la principal causa de por qué la ratificación del
TNP
ofrece resis–
tencias por parte de algunos países en desarrollo, entre ellos Chile,
y
explica también por qué no sería procedente recomendar su ratio
ficación.
Una tercera observación de importancia, que es posiblemente la
que los países nucleares todavía no logran comprender a cabalidad,
es que los países en desarroUo no desean ni tienen intenciones de
proliferar nuclearmente. De ocurrir algún caso de proliferación nu·
clear, ello se deberá. a que el país en cuestión fue puesto en esa al·
ternativa final por las circunstancias internacionales que lo rodean
y
que escapan a su control. Pero el hecho de que no deseen proli·
ferar no significa que para ello tengan que avalar o admitir un sis–
tema internacional injusto, que es la alternativa única que hoy ofre–
cen las potencias nucleares.
Esta situación es la que ha llevado a un cuestionamiento mJsívo
del sistema internacional
y
ha precipitado su crisis de legitimidad,
en los términos que fueron expuestos
y
que se manifiestan muy cia·
ramente en el campo de la política nuclear. Desde este punto d-:
vista resulta que la proliferación nuclear es
el
resultado de un s:s–
tema internacional enfermo
y
no su causa, aun cuando es precL:>
reconocer la existencia de un círculo vicioso en que proliferación
y
defectos del sistema se alimentan recíprocamente.
De esta manera, la gran conclusión que se desprende para los
países en desarrollo es que si se desea alcanzar el objetivo de la no
proliferación, que en sí mismo es legítimo, deben eliminarse las
causas reales que inducen a la proliferación
y
sus riesgos, lo que
significa reestructurar el sistema internacional sobre bases nuevas.
Los países del Tercer Mundo han demostrado estar dispuestos a en·
frentar e"ta reestructuración y en la práctica desde hace años vie–
nen presionando por su logro, tendencia que se verá intensificada
en los próximos años. Sin embargo, las naciones nucleares
y
otros
países industrializados no comparten este objetivo
y
aspiran a la
preservación del statu quo.
Hasta ahora la premisa que se observa en el campo nuclear es
la de "diso"iminar para no proliferar". En el pensamiento de los