América Latina y Asia-Pacífico

372 FELIPE LARHAIN nente, y es la única manera de evitar la desestabilización causa– da por conflictos sociales. Las fuertes presiones distributivas en sociedades estancadas terminan siendo explosivas. Así, las polí– ticas redistributivas pueden tener éxito más allá del corto plazo sólo en economías en crecimiento. Los grupos de más bajos ingresos son los que más han sufrido a causa de la inestabilidad que caracterizó el proceso de crecimiento latinoamericano en las últimas dos décadas. Entre 1991 y 1996, la tasa de crecimien– to de la región triplica el crecimiento promedio entre 1981 y 1990, como se muestra en el Cuadro 1. Esto no constituye una garantía de que el alto crecimiento continuará, pero indudable– mente lo que va corrido de la década del noventa marca una gran mejoría respecto de los ochenta. Una condición necesaria para lograr un desarrollo exitoso es la estabilidad macroeconómica, en particular, reducir la inflación a un solo dígito o, preferentemente, a niveles mundiales. Desde 1983, la inflación ha bajado abruptamente en la región, y para 1996 la tasa promedio fue inferior al 20%, por primera vez en muchas décadas (Cuadro 2). La otra condición necesaria es la reforma estructural. Este trabajo analiza las principales reformas aplicadas en América Latina y algunos de los principales desafíos futuros. Para tener éxito en un mundo integrado a nivel mundial, la región debe consolidar y profundizar las reformas basadas en el mercado iniciadas en la mayoría de los países a comienzos de la década. Esa es la forma apropiada para que América Latina se integre y compita con el resto del mundo. La integración a los mercados mundiales, tomando como base políticas recientes, requiere una mayor liberalización co– mercial como pieza central del proceso de reforma. La región está preparada para integrar una asociación transpacífica, en la cual el libre comercio y la inversión, y no la ayuda externa, sean los elementos esenciales en las relaciones económicas. El comercio y la inversión ya han sido liberalizados significativa y unilateralmente en toda la región. Sin embargo, América Latina está preparada para seguir adelante y garantizar un acceso más libre a sus mercados. Esperamos de nuestros socios un trato

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