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de relación, no se orienta a la comunicación sino al comunicarse. Nada es
más característico para esta significación “alógica” del lenguaje que con-
tenido y mantención del habla sean irrelevantes en tal “
discours du coeur
”,
de modo que aparece limpiamente la sobreabundancia comunicativa del
lenguaje. Atractivo y comunicativo es el lenguaje “hermenéutico” de los
niños, el consejo del médico, el “
small talk
” del salón –todas formas ex-
presivas en cada una de las cuales se manifiesta en el lenguaje una forma
especial de la interacción bipersonal.
En la asociación laboral existe diferencia si alguien (o algo) se expresa de-
liberadamente o si lo hace en forma involuntaria. En especial el “valor”
–aquella culminación de la colaboración valiosa– es una vivencia de pleni-
tud que de modo natural surge por sí misma, no es planeada ni fabricada.
Aún más claramente se muestra esto en el lenguaje, que a veces desdibuja
la claridad cuando de manera deliberada la busca. La mejor comunicación
es, por eso, menos la deseada que la simpatética, autóctona, obvia. Se ori-
gina así la suposición de que realmente debajo de su objetividad, en cierta
forma subterránea, desarrolla su capacidad de expresión pática a través de
la forma y del habla.
IV. La estructura formal del encuentro bipersonal
Los modelos discutidos (unión de trabajo de dos participantes y lenguaje)
constituyen el material concreto mediante el cual debe poder derivarse la
conceptualización específica de la bipersonalidad. Sería por tanto injusti-
ficado el reproche de abstracción. El tipo y forma del análisis se basan en
lo principal en Kart Löwith, con la diferencia de que nada se aceptará sin
que haya sido observado en la conducta real y haya sido presentado ya en
el apartado III.
La estructura de una relación bipersonal es triple:
1. La relación con el otro participante (
Mitwelt
)
2. La relación con la cosa (
Umwelt
)
3. La relación consigo mismo (Yo-Sujeto)
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