Narrative of the surveying voyages of his majesty's ships Adventure and Beagle (vol.2- Appendix): between the years 1826 and 1836 : describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagles's circumnavigation of the globe
APPENDIX. 117 lidad, pero en las que no, hay muchos trabajos ; bien que el adulterio no es delito, como no sea a vista del marido, y en este caso culpan al adultero y no a ella : y tampoco asi se castiga, pues por medio de algun corto in teres perdona este agravio el marido. El cacique siempre tiene por muger una hija 6 hermana de otro cacique ; la cual es la principal entre las demas mugeres suyas, y estas la sirven en todo. Aunque se lialle cansado de ella no la puede vender, por- que seria agravio y motivo de romper una guerra con sus parientes. Todas estas cacicas manifiestan gravedad, hablan poco, se estan re- cogidas en su toldo, ocupadas en algun trabajo correspondiente a ellas, y no intervienen en las vulgares conversaciones de las demas indias. Los hombres por ningun motivo castigan de obra a las mugeres, excepto cuando estan borrachos ; y aun entonces el cacique a la cacica preferente jamas le pega, aunque las otras Ueven todas golpes. Las ceremonias del casamiento solo se reducen, una vez ajustada la muger, llevarsela su padre al novio a su toldo, a menos que ella no se adelante a irse con 61 sin que la lleve nadie, que en esto no hay inconveniente. Entonces el novio hace matar uno 6 dos yeguas, segun tenga de ellas, y convida a los parientes y parientas, amigos y amigas de la novia y suyos, y comiendo todos de aquella came, queda concluido el casamiento. Asi hombres como mugeres son muy celosos y amantes de sus hijos, ii quienes luego que nacen atan con muchas fajas de cuero que tienen preparadas, muy sobadas y suaves, contra una a manera de tabla, que forman, porque no las tienen, de palitos cruzados y atados, forrados con fajas de cuero, en donde los tienen sugetos mas de un mes, dandoles el pecho sin de- satarlos de alii. Asi dicen que se crian derechos, y efectivamente temto ellos como ellas son todos muy derechos, tienen buenos cuer- pos, y no se ve uno que sea cargado de espaldas. En quitandolos de estas ataduras, los traen regularmente siempre consigo las ma- dres, metidos en las espaldas entre su came y el cuero con que van vestidas, con la cabeza sacada por el cogote de la madre. Cuando van de marcha, hacen de cuero y unos palitos una especie de cuna, atumbada y cerrada por todas partes, menos por los pies y la cabeza, las cuales forran y adornan con bayeta, pano 6 lo que tienen, guar- neciendolas con abalorios, cascabeles, &c., segun pueden, y las ase- guran encima de las ancas del caballo, donde va la madre. Entre estas gentes se ve que los muchachos nunca lloran, sino Uevan golpes 6 alguna caida.
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