Narrative of the surveying voyages of his majesty's ships Adventure and Beagle (vol.2- Appendix): between the years 1826 and 1836 : describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagles's circumnavigation of the globe

11^ APPENDIX. dice se lia de marchar al otro dia : les senala hora para recoger los caballos, batir los toldos, y empezar a marchar : nadie le replica, y a la hora senalada todos estan prontos como se les ha mandado. Las mugeres van por veredas que hay hechas para todas las aguadas donde deben parar: son las conductoras de todo el equipage. Los hombres, luego que las mugeres empiezan la marcha, se van apostando en el campo para cercar los guanacos y bolearlos a la travesia : porque son tan violentos en la carrera, que ningun ca- baUo ni perro les puede alcanzar : cuando estan con las bolas enredados, les sirven los perros para acabarlos de rendir. El mismo cacique senala los puestos de la batida, por lo que, y en testi- monio de senorio, el tributan parte de la caza : asi nunca corre, ni hace otra cosa mas que andar de apostadero en apostadero : sus jornadas mas largas son de 4 leguas. En llegando al destino que esta asignado, arman las mugeres los toldos, recogen lena, y lo tienen todo pronto para cuando los hombres vengan : estos al ponerse el sol marchan a sus toldos, sin que jamas se verifique llegue a eUos ninguno, obscurecida la noche. Si se ha de continuar la marcha al otro dia, hace el cacique la misma arenga y prevenciones y si no dice nada, ya saben que por entonces han de permanecer alli, y esta mansion por lo comun es adonde saben que se ha retirado la caza. Aqui, cuando el cacique ve que estan escasos de came, al ponerse el sol, y en la misma forma que para las marchas, les dice recojan los caballos a la hora que senala para el dia siguiente, lo que egecutan sin falta : luego que tienen los caballos en los toldos, les hace otra platica, paseandose a caballo, y senalandoles los apos- taderos con lo que cada cuadrilla debe egecutar. Van con eUos algunas mugeres para cargar la caza, porque ni aun este trabajo quieren los hombres hacer : los toldos quedan armados, y en ellos las restantes mugeres, muchachos 6 impedidos. Al ponerse el sol se retlran otra vez a sus toldos, reduciendose a solas estas funciones todo el mando de este cacique, el cual por ningim delito castiga a sus indios, aunque en los puntos de obediencia que van expresados jamas se verifica le falten a ella. Cuando quiere hacer guerra a sus vecinos, 6 a algunos otros de que hayan recibido agravio, ha de ser con apro- bacion de su indios principales, para lo cual se juntan en el toldo del cacique : este pondera y explica los agravios y modo de vengarlos ; fuerzas, facilidad 6 inconvenientes que hay en hacer la guerra. Los de la junta confieren sobre el asunto, y aprueban 6 reiirueban lo

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=