39
E
n 1994, la Facultad de Filosofía y Humanidades reunió algunos antece-
dentes y reflexiones históricas que han animado la comprensión de los
fenómenos que afectan la formación de docentes, en un serio intento de
ofrecer al país un modelo de formación fuertemente innovativo y que
fuese capaz de superar los déficit que ya la investigación nacional e inter-
nacional había constatado. Se buscaba, además, relevar la capacidad y riqueza de la
tarea docente como constructora de saber pedagógico que, en conjunto con el
saber experto, hace un aporte fundamental a la educación del país.
Desde los inicios del programa de formación de profesores, existía un consenso
acerca de la incapacidad del enfoque tecnocrático y eficientista para abarcar to-
das las complejidades y facetas que se observan en los fenómenos pedagógicos.
Resultaba evidente que su tendencia a absolutizar puntos de vista parciales y rela-
tivos contribuía a la distorsión de los sentidos de la función esencialmente social
y cultural de la educación. El propósito del programa formativo era, entonces,
superar la hegemonía de la concepción analítico-experimental y tecnológica. Se
buscaba así enfrentar las dificultades éticas, epistemológicas y de facto de la apli-
cación de la experimentalidad en las aulas, referidas especialmente a la supuesta
“objetividad” de la investigación, la negación de los juicios de valor, la fragmenta-
ción del objeto de estudio y la intervención del investigador en una especie de
simulacro pedagógico que intentaba hacer del aula el símil de un laboratorio, con
todos los dilemas morales que de paso ello supone.
Los cambios epistemológicos de fines del siglo XX abrieron un gran espacio para
el desarrollo de aquellas disciplinas que como la pedagogía no son fácilmente
adaptables a la experimentalidad por sus implicancias conceptuales y éticas y por
su condición dialógica e interpretativa de la realidad.
1...,31,32,33,34,35,36,37,38,39,40 42,43,44,45,46,47,48,49,50,51,...106