Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria

86 Hans Stange y Claudio Salinas sus recuerdos familiares y personales sobre el abuelo de la realizadora. Ante la imposibilidad de representar al sujeto detrás del político ― al abuelo, al padre, al amigo, al aman- te ― Tambutti termina por reivindicar el mito: no importa la vida de Allende, sino el sentido (y el vacío) de su muerte. La sustitución de la historia por elementos míticos La estrategia de representación utilizada en estas películas construye un verosímil histórico cuyo núcleo no son los personajes y acontecimientos históricos, sino un mito: el mito posdictatorial de Salvador Allende como un mártir de la dignidad y la consecuencia moral. Esta construcción su- pone varias consecuencias, una de las cuales es la inexpug- nabilidad de Allende como sujeto histórico. Su biografía política, con muchos puntos en común con las de otros po- líticos de su tiempo, su trayectoria ministerial y senatorial, su papel en las coyunturas políticas de las décadas de 1940 a 1970, el sentido y contexto de sus discursos e intervenciones públicas, queda opacado por el alcance mítico de sus últi- mas palabras en La Moneda. Sus circunstancias personales, los defectos de su personalidad, sus rasgos más mundanos, son también transfigurados por el mito, que hace de él un «chileno de tomo y lomo», un amante, un «revolucionario de empanadas y vino tinto», más personaje que persona. Otra consecuencia relevante de este verosímil es, correspondientemente, la imposibilidad de representar la complejidad del proceso histórico. La película no es capaz de describir adecuadamente las alternativas político-so- ciales de la época, simplificadas en el esquema binario adeptos-opositores y, en el plano moral, en el esquema jus- tos-traidores. Tampoco se calibran bien los factores socia- les que, de manera estructural, incidieron en los aconteci- mientos del golpe de Estado. En su lugar, estos elementos

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