Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria

284 Hans Stange, Ignacio del Valle-Dávila y Claudio Salinas los modos en que estos hechos y estos aspectos del pasado van transformándose en la forma en la que nosotros po- demos imaginar, interpretar y encontrar los elementos que nos permitan representarlos; que nos permitan compren- der; que nos permitan legitimar las características funda- mentales del presente. ¿El pasado es un espejo? Sí, pero no un espejo de lo que ocurrió, sino que un espejo de nosotros mismos en nuestra contemporaneidad. Al ver un filme, activamos un amplio abanico de no - ciones previas relacionadas con cuestiones tales como la te- mática propuesta, la época histórica, el género audiovisual, el país o la cultura de origen de la obra, así como con nues- tras características contextuales y culturales como especta- dores. Ese abanico de conocimientos nos permite crear una serie de expectativas que orientan nuestra interpretación. Es lo que hemos llamado un «sentido común audiovisual», que juega un papel central en la producción de un «efecto de realidad». Sin embargo, apenas constatamos esto, nos di- mos cuenta también de que no bastaban estas cualidades para producir un efecto de realidad. El requisito principal para que dicho efecto se manifieste es la anuencia del es - pectador, su conformidad con los rasgos discursivos con los que el pasado le es presentado. Es decir, el efecto de realidad se logra no solo con las cualidades textuales de la obra au- diovisual, sino que esencialmente por medio del contrato implícito que esa película le propone al espectador. La clave, entonces, es que el espectador crea que lo que va a ver es cierto y «acepte» lo que la representación le propone, incluso cuando se habla de una clave ficcional y, a pesar de todas las advertencias y de las enormes limita- ciones epistemológicas que tiene nuestro conocimiento del pasado, a las que nos hemos referido anteriormente. En el caso de los filmes históricos, para que el efecto de realidad se produzca, la película o serie tiene que ofre- cerle al espectador cosas que sean verosímiles, no con el

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