Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria
274 Claudio Salinas, Ignacio del Valle-Dávila y Hans Stange la, 2023). 4 Dentro de la filmografía de Guzmán, el largometraje Salvador Allende presenta la particularidad de situarse en- tre ambos impulsos, es decir, entre los filmes sobre acon - tecimientos y los filmes sobre largas duraciones. Guzmán no se restringe a abordar en esa película un proceso bien delimitado ― por ejemplo, un gobierno o un movimiento social ― , reducido a la corta duración, sino que opta por abarcar un periodo de tiempo de aproximadamente un siglo, que va de la infancia de Salvador Allende, a inicios del siglo XX, hasta el presente de la realización, a comien - zos del siglo XXI. El eje temático central son los años de la Unidad Popular (1970-1973), que ejercen una suerte de fuerza centrípeta en el filme: todo lo que precede y todo lo que sucede a la Unidad Popular encuentra en la Unidad Popular su razón de ser. En ese sentido, Guzmán se muestra interesado, al mismo tiempo, por indagar sobre la biografía del expresidente chileno y por ver las consecuencias que tiene en el presente el legado de su gobierno y el trauma de la dictadura. La perspectiva escogida para ello es la primera per- 4 Puede parecer contradictorio que, al describir antes los pactos de inter- pretación, señaláramos que la historia se refiere a un modo de conciencia imaginario, mientras que la memoria se ancla a la experiencia reciente de comunidades de individuos, y que aquí, en cambio, afirmemos que las pelí - culas históricas de Patricio Guzmán remiten a una duración corta, mientras que sus películas «de memoria» pueden dilatarse hasta una temporalidad cósmica. No debe perderse de vista que los modos de conciencia, tal y como los hemos esbozado, no guardan relación con determinadas duracio- nes del tiempo histórico, sino que con los diferentes pesos que tienen los componentes de la conciencia histórica: en el caso de la «historia», el peso principal lo tienen los archivos audiovisuales, los conocimientos históricos previos y los marcos de interpretación ideológicos, ya sea que lo que se esté representando sean acontecimientos de corta o larga duración; en el caso de la «memoria», en cambio, el peso principal lo tienen la configuración subjetiva del individuo, su emotividad y su experiencia, la cual, como nos lo recuerda Deleuze (1987), no construye relaciones lógicas entre los ele - mentos y puede recurrir simbólicamente, no epistemológicamente, tanto a lo inmediato, cotidiano y trivial, como a lo cósmico, poético o emocional.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=