Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria
255 Pactos interpretativos en el cine documental chileno: sustentan en el llamado pacto historiográfico pueden ser evaluados por el público en términos de veracidad o de plausibilidad (Ricœur, 2008a). En cambio, el pacto de interpretación de la memo- ria toma cuerpo en un tipo de documentales cuyo centro de atención es la experiencia sobre el pasado vivido. Even- tualmente, puede tratarse de la experiencia de un pasado transmitido entre generaciones de forma mediada o vicaria (Sarlo, 2005). Dicho de otra manera, en esos documentales el eje argumentativo y artístico gira, esencialmente, en tor- no a la memoria del pasado. Como puede verse, distintas tendencias del documental contemporáneo chileno sobre la dictadura pueden inscribirse dentro de este pacto. La más evidente de ellas son los documentales en primera per- sona realizados por familiares ― en su mayoría hijos ― de prisioneros políticos y víctimas de la represión, donde el director echa mano de la primera persona para revisitar la memoria de ese pasado traumático a partir de sus recuerdos íntimos (Ramírez, 2010; Seliprandy, 2018). Se trata de un corpus de filmes que presentan algunos rasgos en común como la reivindicación de la propia subjetividad frente a los grandes relatos totalizantes del pasado, en lo que ha sido conocido como el giro subjetivo . En coherencia con lo an- terior, el llamado espacio biográfico (Arfuch, 2002), es decir, el espacio de lo íntimo, de lo cotidiano, de los recuerdos infantiles y familiares gana destaque. Parte importante de la producción chilena contemporánea de documentales se entronca dentro de esta tendencia. Entre ellos cabría citar filmes como Reinalda del Carmen mi mamá y yo (Lorena Giachino Torréns, 2006); El edificio de los chilenos (Macarena Aguiló, 2010); El eco de las canciones (Antonia Rossi, 2010); Allende mi abuelo Allende (Marcia Tambutti Allende, 2015). Más recientemente, filmes como El pacto de Adriana (Lisse - tte Orozco, 2017) y El color del camaleón (Andrés Lübbert, 2017) ofrecen una nueva vertiente de este tipo de documen - tal. Su originalidad reside en que ya no buscan abordar la
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