Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria
252 Ignacio del Valle-Dávila, Claudio Salinas y Hans Stange comunicación masiva. En esos filmes el imperativo de mos - trar lo que ha permanecido silenciado es tan importante como su interpretación. Este tipo de pacto no tiene como correlato un estilo documental específico. En muchas ocasiones la finalidad historiográfica se apoya en una narración verbal omnipre - sente y con altos grados de omnisciencia, que ofrece un relato causal coherente y que acaba ejerciendo un fuerte dominio sobre las imágenes, de acuerdo con la versión más tradicional del modo expositivo descrito por Nichols (2009). Sin embargo, el pacto historiográfico puede adqui - rir otras formas más reflexivas, e incluso performáticas, con la presencia del director ante la cámara. Asimismo, puede depender solo parcialmente de una voz over o, incluso, no tener en absoluto un narrador verbal y dejar espacio a un tipo de relato donde la estructura del documental se cons- truye a partir de la concatenación de entrevistas. Lo impor- tante es que la propuesta que establece con el público es la construcción audiovisual de una comprensión del pasa- do de tipo historiográfico. Parte del entendimiento de que existirían acontecimientos del pasado externos a lo que Ra- mos (2005) llamaría el sujeto-de-la-cámara que pueden ser explicados causalmente a partir de fuentes documentales ― materiales de archivo, por ejemplo ― , testimonios de per- sonas involucradas y análisis de especialistas. A pesar de la persistencia con la que algunos autores como Rosenstone (2010) pretenden hacer coincidir el trabajo del historiador con el del cineasta, el pacto historiográfico que propone - mos no busca sustituir a la historiografía profesional, ni sigue sus mismas formas de verificación de las fuentes ni su mismo rigor 3 . Lo que procura no es la producción de 3 En ese sentido nos alejamos de las posiciones posmodernas de Robert Rosenstone (2010) quien, inspirado por Hayden White, sostiene una rela- tiva indiferenciación de la narración histórica y de otros tipos de narración sustentada en el hecho de que ambas comparten algunos procedimientos comunes. Por el contrario, defendemos, a partir de Roger Chartier (2008), que los discursos historiográficos poseen un método propio que es precisa - mente lo que permite distinguirlos de otro tipo de discursos como los de la memoria.
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