Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria
224 H. Stange, C. Salinas, I. del Valle-Dávila y C. Kuhlmann es lo mismo leer una novela policial en los años 40 que leer una distinta o la misma novela en 2022 cuando, por ejemplo, hay expectativas de mezcla de géneros, de un cier- to ritmo de escritura o lectura, etc. Ambos escenarios cons- tituyen condiciones de recepción distintas. La diferencia entre lo que nos parece creíble o vero- símil hoy, y lo que parecía verosímil hace cincuenta años, pero hoy parece artificioso, no se explica únicamente por - que cambian las condiciones textuales de la obra o sus me- canismos de plasmación de lo extratextual. Esta distancia se da principalmente porque cambian ― epocalmente ― el estado de ánimo, las condiciones de credibilidad, la dispo- sición a leer de cierta manera ― con cierta indulgencia o no ― estas maneras de escribir, estas maneras de trabajar. Porque, aunque suene de perogrullo, la lectura y la inter- pretación siempre acontecen desde el presente . Podemos resumir, entonces, estos planteamientos de la siguiente forma: a. La representación es verosímil respecto de la mi- rada que la produce o experimenta, no respecto del objeto representado. b. Hay grados de verosimilitud, no es una categoría binaria. c. Algo es verosímil cuando se ajusta a los criterios de lo ya conocido o de lo esperado (por ejemplo: la tradición, los géneros, los formatos familiares o lo habitual). El verosímil cinematográfico Tomando estos antecedentes nos acercamos a la pregunta acerca de qué es lo que deberíamos entender por el vero- símil cinematográfico . La formulación más sencilla y clara, nos parece, es la de Martine Joly (2003), quien dice que, en el caso del cine, el verosímil es una disposición a creer en lo que vemos. Plantea claramente una distinción analítica entre esta creencia, por una parte, y el conocimiento o ex-
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