Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria
192 Claudio Salinas, Hans Stange e Ignacio del Valle-Dávila moria colectiva de un grupo social, de una generación, de una comunidad específica; la memoria institucionalizada o reconstruida a partir de sus huellas en un territorio espe- cífico, en la oralidad, en los objetos visuales. En tercer lu - gar, por su vocación explícita para captar la realidad, lo que implica que tradicionalmente se le haya asignado un alto grado de veracidad. Esta asignación ha corrido tanto por cuenta de los propios cineastas como de la crítica especiali- zada y de los públicos en general que valoran esa vocación. En ese sentido, vehicular sentidos históricos o captar la his- toricidad de acontecimientos, procesos sociales y persona- jes históricos ― grandes o pequeños, víctimas o victimarios, vencedores o vencidos, etc. ― sería una posibilidad cierta y tradicionalmente reconocida para el documental. Este capítulo se centra en el papel que han jugado los documentales en el caso específico de Chile a lo largo de los últimos cincuenta años para activar y movilizar los discur- sos históricos. Dos aspectos nos han interesado particular- mente: primeramente, cómo los documentales chilenos le han dado una forma sensible al pasado; y, en segundo lugar, cómo estas formas se articulan con los regímenes discursi- vos de la historia y la memoria en ese país. A continuación, revisaremos brevemente estos dos asuntos. Contexto teórico En la literatura sobre el tema es común referirse a las dos cuestiones anteriormente mencionadas en términos de re- presentación: cómo representa el cine los episodios, perso- najes o procesos históricos y también los imaginarios socia- les de una época y las relaciones de esa representación del pasado con motivaciones relacionadas con el presente de la producción. Desde diferentes perspectivas, las contribu- ciones de Ferro (1997), Sorlin (1985) y Rosenstone (1997)
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