Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria

151 Las metáforas estéticas del Golpe de Estado de 1973... verdadero Chile alcanza a la ficción es aquél en que los personajes miran la televisión. Había varios re- fugiados chilenos entre los invitados, yo les pasé un reportaje sobre los primeros días de la dictadura, y lo que vemos son sus reacciones en directo. Para el gran debate ideológico final, yo me encargué de poner jun - tos a un camarada muy proisraelí y a un intransigente militante propalestino. Es sobre eso que discuten, y la imagen se transforma en un choque muy creíble entre comunistas e izquierdistas. Yo sólo «escenifi - qué» algunos momentos de la supuesta vida de esta embajada (cit. en Amaral de Aguiar, 2013). El experimento de Marker nos permite dimensio- nar ―con el solo hecho de haberlo producido― el efecto globalizador del Golpe Militar. Pero tiene este efecto sobre todo por utilizar situaciones reales de otro contexto que se aceptan fácilmente como pertenecientes al contexto chile- no. Este es el caso de la discusión política entre un prois- raelí y un propalestino que deviene en un debate verosímil entre comunistas y otras facciones de la izquierda chilena y la localización real de la narrativa en París. Esto evidente- mente se suma a la difusión de las imágenes documentales en la trilogía de La Batalla de Chile (1975-76-79), de Patricio Guzmán, y las imágenes televisivas que se emitieron en los noticieros, principalmente, de países occidentales. No es menor considerar el esfuerzo propagandístico del propio Régimen Militar de mostrarse civilizado frente al periodis- mo extranjero, que se resume en las imágenes que hoy se tienen del Estadio Nacional. El rol sustancial de lo audio- visual/televisivo en la iconograficación del Golpe, será un elemento que se repetirá en muchas de las películas. Si L’Ambassade es una suerte de cuaderno de campo del preámbulo del exilio, Il pleut sur Santiago es una cróni- ca periodística política sobre el propio 11 de septiembre. Soto inicia su narrativa mostrando un llamamiento militar a «defender la patria» y una serie de planos de movimientos

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