Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria
126 Hans Stange, Claudio Salinas y Carolina Kulhmann (…) su mayor contribución es la de entender el cine histórico como un relato donde se construye la Histo- ria, donde se agitan las mismas problemáticas que en derredor de cualquier discurso histórico. Rosenstone afirma que el cine no refleja la historia, sino que la crea, no refleja la realidad, sino que la construye en base a los criterios de la sociedad que produce una determinada cinematografía, por lo que las películas deben ser analizadas en relación al contexto histórico en el que surgen (2009, p. 3). Pero la exigencia de verdad en las representaciones ci- nematográficas también será tensionada desde el campo de la propia historiografía, que revisará en los últimos años el estatuto discursivo de la propia historia acerca de los acon- tecimientos del pasado. Como asevera Sorlin (2005), por sobre sus pretensiones explicativas y su apego a una verdad definida disciplinariamente, la historia es, como el cine, un relato sobre el pasado, es decir, una narración elaborada bajo un conjunto específico de reglas, géneros textuales y estrategias retóricas: Una obra histórica debe ser escrita, lo que supone el uso de un mínimo de elementos retóricos. En la ma- yor parte de los casos, la obra estudia un periodo, y establece entonces un punto de partida y un punto de llegada. (…) El historiador es un narrador y, en cuanto se asoma a una evolución (guerra, crisis, biografía), contrasta momentos de aceleración (batalla, derrota, agrava- miento del desempleo) con momentos de calma. Así, en lugar de criticar las películas, los historiadores ha- rían mejor en sondear su propia práctica y, sobre todo, en preguntarse si, lejos de ser un simple medio, el re- lato no ha sido ― y no sigue siendo ― la forma esen- cial para aprehender y representar el mundo (2005, pp. 23-24).
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