Beauchef 850. Movimiento estudiantil de los 80
Movimiento Estudiantil de los 80 55 pago diferido, que introdujeron una lógica nueva: el estudian- te como deudor. La fragmentación de las universidades públicas y la competencia con las privadas generó brechas económicas evi- dentes: las universidades con mayor capacidad de autofinan - ciamiento versus otras empobrecidas. Aparecieron carreras “rentables” versus carreras humanistas o pedagógicas, cada vez más precarizadas. Y tal vez lo más cruel: estudiantes con respaldo familiar versus quienes dependían exclusivamente de ingresos propios o ayudas estatales. La igualdad de condiciones dentro del sistema universitario se erosionó rápidamente. La entrada en vigencia de esta ley alteró de manera pro- funda el escenario del todavía incipiente movimiento estu- diantil. Lo que hasta entonces había logrado articularse prin- cipalmente a través de la acción cultural —encarnada en la ACU— se vio empujado a un proceso acelerado de politiza- ción. La magnitud de los cambios y sus consecuencias hicie- ron evidente que ya no bastaba con resistir desde la cultura: era necesario pasar a una acción abiertamente reivindicativa. Ese tránsito marcaría un punto de inflexión. En medio de la fragmentación institucional y el avance de la privatización, el estudiantado comenzó a reorganizarse políticamente dentro de la universidad, abriendo paso a nuevas formas de acción colectiva y sentando las bases para la posterior refundación de las federaciones estudiantiles. En la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas escasea- ba el financiamiento, no había presupuesto. Beauchef se dete - rioraba. La figura de Minerva, instalada en el vestíbulo de su edificio principal, se resquebrajaba. —La LGU cambió la universidad —manifiesta Aída Cha - cón—. La gente no tenía plata. Todo el mundo tratando de pe- dir el crédito, a pesar de que te “vendían” ese “crédito fiscal” (así se llamaba) como que cualquiera podía tenerlo y en reali- dad no era así. Tenías que postular y cumplir con ciertas con- diciones para poder tenerlo. Mi mamá era profesora, vivíamos las dos solas y no tuve acceso a ese crédito. Eso lo evaluaba un asistente social porque uno postulaba a la escuela y te decían si te lo daban y cuánto: un 30%, 50%, 70%. Tenías que estar en muy malas condiciones para poder acceder al 100% del crédito. Eso afectó a mucha gente. La dictadura destruyó el financiamien - to público de la universidad y todos nos empezamos a endeudar. Y en nuestra escuela, no en la Facultad de Economía, surgieron
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