El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
35 Capítulo 1 · Modos poiéticos de los sistemas vivos. Alfredo Muñoz Alarcón bajo, en contraste con estados activos donde sostener barreras, reparar com- ponentes e interactuar intensamente con el entorno demanda mayor gasto energético y potencialmente mayor vulnerabilidad. La latencia puede en- tenderse, entonces, como un lapso de espera que consigue reducir el riesgo o la exposición frente a ambientes hostiles o adversos. Esta caracterización de la causalidad por episódica se fundamenta en un cambio de perspectiva sobre la dinámica causal: en lugar de pensar en un proceso activo y eficiente, se adopta una perspectiva de causalidad por restricciones 7 (con encapsula- miento y preservación de organización potencial). La aparente falta de ac- ción de la fase latente es una manera de gestionar acoplamientos: al suspen- der ciertas interacciones, el sistema evita trayectorias de degradación y con- serva la posibilidad de reinstanciación futura. Si situamos estas dinámicas sobre el trasfondo de sistemas lejos del equilibrio, esto vuelve inteligible por qué la continuidad del proceso puede ser costosa y por qué su discontinuidad puede resultar una estrategia viable, sin implicar que el sistema deje de ser causal entre episodios de instancia- ción ni que sea simplemente un proceso autopoiético en estado de pausa o hibernación. Casos de estudio: merpoiesis como dinámica generativa multiescala En lo que sigue se expande el análisis a casos de distintas escalas de organi- zación (unicelular, pluricelular y poblacional) que ponen en tensión el sesgo de continuidad presente en la literatura, pero al mismo tiempo contribuyen a la plausibilidad biológica de este tercer modo poiético. El objetivo de exa- minar estos casos es mostrar cómo el patrón de partición-latencia-reinstan- ciación se vuelve explicativamente relevante cuando la continuidad de la 7 Como ha argumentado Juarrero (2002), los niveles superiores de organización en sistemas dinámicos pueden seguir siendo causalmente efectivos incluso en ausencia de actividad directa, actuando “no de manera coercitiva ni por empuje, sino como una restricción de segundo orden, descendente” (Juarrero, 2002, p. 144, traducción propia). Esta forma de causalidad por restricción más que por agencia directa permite comprender cómo una or- ganización preserva su potencial durante fases latentes sin dejar de influir causalmente en sus componentes.
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