El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 22 camino de las letras ( poiesis ). Esta distinción permitió que Maturana reco- nociera que no estaba tratando de describir una autopraxis o acción pura que produce acciones, sino una autopoiesis , entendida como creación de sí. “Me percaté de que la palabra que necesitaba era autopoiesis si lo que que- ría era una expresión que captase plenamente lo que yo connotaba cuando hablaba de la organización circular de lo vivo” (Maturana y Varela, 1972/1994, p. XIX). Este movimiento conceptual permitió desplazar preguntas clásicas de la ingeniería y la cibernética, centradas en el control de los sistemas, hacia el problema de la producción de los sistemas mismos. En 1974, Varela, Ma- turana y Uribe definieron la organización autopoiética como una red de producciones de componentes cuyos elementos (i) participan recursiva- mente en la misma red que los produce y (ii) realizan esa red como una unidad en el espacio en que existen sus componentes (Varela et al., 1974, p. 188). Esta formulación trazó una frontera de gran alcance ontológico: un sistema es autopoiético y cuenta como vivo en la medida en que realiza esa clausura recursiva; mientras que, si su producto es distinto de su propia or- ganización, el sistema es alopoiético . El desarrollo de este marco teórico continuó la distinción trazada entre estructura , entendida como el conjunto de relaciones que define la má- quina o sistema, e instanciación como la realización material y contingente de esa estructura (Varela y Maturana, 1972). Tanto en las formulaciones clásicas como en desarrollos contemporáneos centrados en la apertura ma- terial de los sistemas, la persistencia de la identidad suele explicarse supo- niendo la continuidad del cierre operacional (Kirchhoff y Froese, 2017). Esta demarcación ha resultado especialmente fructífera: sentó las bases del programa enactivista en ciencias cognitivas y permitió vincular vida y mente bajo la idea de que “la autonomía es la fenomenología distintiva resultante de una organización autopoiética” (Varela et al., 1974, p. 188, traducción propia). Bajo esta perspectiva, la cognición no es procesamiento de infor- mación, sino creación de sentido ( sense-making ) al servicio del automante- nimiento (Di Paolo, 2005).

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