El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

173 Capítulo 8 · El equipo de fútbol como organismo vivo. Felipe Castillo Villa termodinámicamente abierto al entorno, intercambiando materia y energía, pero estructuralmente cerrado, ya que todas sus operaciones internas se re- fieren a sí mismas, buscando conservar su identidad y su organización (Ma- turana y Varela, 1984/2003). Otro concepto que debemos clarificar es el del acoplamiento estruc- tural de los sistemas autopoiéticos, ya que ningún ser vivo existe por sí solo fuera del universo, sino que siempre está en vínculo directo con el medio. Dicha interacción no se entiende bajo la lógica conductista del estímulo- respuesta; por el contrario, el nexo que el sistema tiene con el mundo se plantea desde una perspectiva diferente: si bien el medio puede desencade- nar cambios en su estado, será este mismo quien determinará cómo reaccio- nar basado en su estructura interna. El sistema autopoiético tiene una his- toria de acoplamiento con el mundo, y es esa experiencia la que determina la relación que tiene con su entorno. A su vez, ese historial de interacciones refuerza el entendimiento de su identidad (Maturana y Varela, 1984/2003). El jugador y el equipo bajo la mirada autopoiética La lógica autopoiética se aplica principalmente a nivel celular, por lo que el ejercicio que se realizará para explicar la dinámica del jugador y del equipo será de orden metafórico y se hará con especial cuidado al adaptar el con- cepto para respetar los planteamientos originales de la teoría. Bajo esta pre- misa metafórica, entenderemos a ambos —jugador y equipo— como siste- mas autopoiéticos. La coherencia entre el jugador y el equipo con la teoría autopoiética se manifiesta principalmente al visualizar la dinámica de un partido de fút- bol. Ambos intentarán mantener su organización funcional y las referencias que les dan identidad frente al medio. Esto no es una tarea sencilla, ya que el partido es un entorno altamente competitivo y desafiante, sobre todo si consideramos que el equipo rival buscará destruir dicha funcionalidad, al mismo tiempo que protege la propia. Para lograr conservar la manera de jugar referencial, el equipo utilizará sus mecanismos internos para mantener esa identidad. Las interacciones entrenadas, la comunicación de lo experi-

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