El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 170 la creación de especialistas desconectados entre sí: el preparador físico lide- rando el desarrollo condicional y la planificación y periodización de los en- trenamientos, el psicólogo preparando o reparando la mente de los jugado- res fuera del campo de juego, y el entrenador a cargo de dar las instrucciones que se deberían realizar en las sesiones o durante el partido por disputar. La consecuencia de esta división en el trabajo de los cuerpos técnicos es una evidente incoherencia en la consecución de objetivos que debieran estar siempre unificados. Este enfoque analítico, reduccionista o cartesiano se ha mantenido vigente desde los lejanos comienzos del profesionalismo del fútbol hasta el día de hoy, y no es difícil encontrar clubes, academias o escuelas que siguen operacionalizando sus procesos formativos o competitivos con la argumen- tación y lógica que plantea esta mirada. Ahora bien, tal como ocurrió en otras ciencias o disciplinas, este modelo de pensamiento no fue capaz de enfrentarse a problemáticas que surgían constantemente en áreas que esca- pan a las posibilidades de esta concepción del mundo (Morin, 1990/1998). Y es que, en este deporte, el juego no ocurre en una pizarra vacía donde podemos plantear y resolver ecuaciones que sumen estas capacidades aisla- das, sino que ocurre en la interacción incalculable que emerge en el sistema partido . El fútbol posee una naturaleza caótica, no lineal, impredecible y altamente relacional, que el paradigma cartesiano no nos permite explorar correctamente. Ante esta limitación epistemológica, surge una ruptura de esquemas impulsada por la teoría general de sistemas y las ciencias de la complejidad que nos permite explorar dimensiones antes inaccesibles para el pensa- miento tradicional (Tobar, 2018). Esta nueva perspectiva se manifiesta como un marco incipiente para entender y estudiar el universo y sus dife- rentes fenómenos, y, por ende, también el deporte. Desde esta postura, el todo es más que la mera suma de sus partes debido a las propiedades emer- gentes que surgen en el sistema y, por lo tanto, el foco de estudio se dirige también a las interacciones que ocurren en su interior (Morin, 1990/1998). Lo anterior hizo profundo sentido en algunos referentes del mundo del fút-
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