El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

123 Capítulo 5 · Lenguaje, interacción y coordinación. Nicolás Albornoz individuos, este siempre será distinto, pues las acciones coordinadas nece- sarias para llevar a cabo una tarea siempre varían. Otro problema se relaciona con la capacidad de generar estructuras recur- sivas. Desde un punto de vista lingüístico, una de las mayores virtudes del lenguaje es su productividad a través de la combinación de expresiones lin- güísticas, lo que resulta en estructuras jerárquicas capaces de comunicar grandes porciones de información. Sin embargo, dado que la teoría enactiva adscribe a una propuesta radical en filosofía del lenguaje, la productividad (es decir, la capacidad de emitir nuevas expresiones lingüísticas a partir de elementos con significados estables) no se encontraría disponible. Para pen- sar esto, consideremos el siguiente ejemplo: (iii) La casa está sobre la colina (casa; colina; la; está; sobre). Por un lado, vemos una oración bien formada y con un significado determi- nado. Por otro lado, entre paréntesis, se encuentran todos los elementos que conforman dicha oración. Una teoría lingüística debe ser capaz de explicar cómo se combinan estos elementos para formar expresiones con sentido. La teoría enactiva, al rechazar la idea de que existan representaciones estables de significado prediseñadas que se ensamblan mecánicamente, carece de un mecanismo formal que explique cómo el significado de las partes se suma para formar estructuras gramaticales jerárquicas. Esta dependencia absoluta de la dinámica interactiva nos arroja di- rectamente al problema de la sensibilidad al contexto. Si el significado lin- güístico es una emergencia que se resuelve en el acoplamiento presente, el significado siempre sería altamente contextual. Esto significa que no existi- ría un núcleo semántico inalterable que los hablantes transportan de un con- texto a otro, sino que el lenguaje sería radicalmente sensible a las contingen- cias del encuentro. Bajo esta mirada, la estabilidad de los conceptos parece ser una ilusión causada por la repetición de patrones de coordinación, lo que pone en entredicho la noción tradicional de composición. Si los ele- mentos de la oración (iii) no poseen un valor fijo fuera de su acto de enun- ciación, la comunicación queda reducida a un proceso de sintonía mutua donde la generalidad del signo se pierde en favor de la particularidad del

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