MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
90 la ciudad, ubicado entre el cerro Santa Lucía, el río Mapocho y la Ala- meda, contaba con un bullente sector comercial y de negocios. Al norte del Mapocho y al sur de la Alameda, se extendían sectores residenciales pertenecientes a la clase media y obrera. La gente más acomodada vivía en los suburbios más nuevos del sector oriente, tales como Providencia o Ñuñoa. En cuanto a las memchistas, lejos, el grupo más grande (107 perso- nas) vivía al sur de la Alameda entre la avenida Vicuña Mackenna y la Estación Central (ver mapa). En la Alameda misma, pocas cuadras al sur, había aún cierta cantidad de impresionantes residencias que databan de la época del salitre, pero muchas de ellas estaban divididas en departa- mentos o se convirtieron en pensiones y colegios a medida que sus due- ños comenzaron a mudarse al sector oriente de Santiago, a Providencia y Las Condes. Había nuevas construcciones, precisamente en la Alameda, como edificios públicos del nuevo Barrio Cívico (un área de oficinas gu- bernamentales) y unos pocos edificios modernos de departamentos para la clase profesional, pero en las calles que se dirigían al sur, esta capa de modernidad se iba esfumando rápidamente. A lo largo de las populares calles comerciales como Arturo Prat y San Diego, las edificaciones de la Alameda rápidamente daban lugar a una variedad de míseras tiendas que vendían de todo, desde artículos para el hogar y muebles, hasta libros usados. A ambos costados de las calles principales se emplazaban bares y hoteles ruinosos. Mientras más al sur, las tiendas y casas se volvían más modestas. Varios grupos de calles dominadas por conventillos que aloja- ban a miles de personas poblaban la zona. Solo el sector más al oriente del área, hacia avenida Vicuña Mackenna, estaba relativamente libre de conventillos. Un pequeño puñado de memchistas vivía allí (ver figura 5). La mayor parte de las memchistas que vivía al sur de la Alameda tenía sus hogares en barrios sin pretensiones. Unas pocas mujeres vivían en los alrededores de la Estación Central, un barrio modesto, y en el sector de clase obrera adyacente al Club Hípico. Otras vivían en los conventi- llos de la calle Benavente o Eleuterio Ramírez, una «calle de mala fama» frecuentada en las noches por hombres en busca de distracción en sus jisin, «Los conventillos en Santiago» ; Espinoza, Para una historia de los pobres ; Allende, Realidad médico-social ; Carleton Beals, The Long Land (Coward-McCann, Inc., 1949); Mundt, Banderas olvidadas ; Sánchez, Visto y vivido ; Orlando Millas, En tiempos del Frente Popular. Memorias, primer volumen 1932-1947 (cesoc Ediciones, 1993), como, además, en novelas contemporáneas.
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