MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

44 los gobiernos del Frente Popular. Sin embargo, la centroizquierda logró iniciar la revitalización y democratización del desarrollo capitalista 59 . Las tres administraciones radicales (Pedro Aguirre Cerda, 1938-1941; Juan Antonio Ríos, 1942-1946, y Gabriel González Videla, 1946-1952) priorizaron el desarrollo económico por sobre la democratización. De las dos metas, democratización y desarrollo económico, la última recibió una clara prioridad. Si Pedro Aguirre Cerda, según se suele decir, lamen- tó en su lecho de muerte no haber sido capaz de hacer más en favor de las masas chilenas, su sucesor tuvo menos escrúpulos al respecto. En efec- to, sectores específicos de la población fueron dejados conscientemente fuera de las reformas sociales. Por ejemplo, como una concesión a los conservadores terratenientes, los gobiernos del Frente Popular se abstu- vieron de intentar un cambio en las relaciones de trabajo en el campo y prohibieron la sindicalización de los trabajadores agrícolas 60 . El gobier- no de Pedro Aguirre Cerda se centró en el sector industrial y creó una corporación de desarrollo nacional (corfo) e instituciones de crédito para fomentarla. Se organizaron otras agencias públicas para controlar los precios al consumidor y promover la construcción de viviendas y es- cuelas. Estas nuevas instituciones estatales ofrecieron oportunidades de empleo tanto a profesionales como a empleados. Los gobiernos del Frente Popular también pusieron en vigor nue- vas leyes para organizar las relaciones laborales, estableciendo salarios mínimos para ciertos sectores, así como el arbitraje del Estado para los conflictos laborales. Sin embargo, mucha de esta legislación (como por ejemplo reajustes de sueldos según el índice de precios) favoreció a los empleados en desmedro de los obreros 61 . A mediados de la década del cuarenta, grupos de la clase media habían logrado aumentos en el salario real, mientras que los obreros padecían aún los efectos de la inflación. Los sindicatos obreros mantenían la presión desde abajo organizando huelgas por mejores salarios y reformas a leyes laborales. Sin embargo, 59 Carlos Contreras Labarca, Por la Paz, por nuevas victorias del Frente Popular (n.p. 1939), 19-20. 60 En 1939, la orden de suspender la sindicalización campesina fue, de hecho, inconsti- tucional, pero nunca resultó recusada. González Videla prometió rescindir esta orden en su campaña de 1946. Sin embargo, simplemente la reemplazó por una nueva ley que no permitía a los trabajadores agrícolas declararse en huelga y les dio muchos menos derechos en una negociación colectiva que a los trabajadores urbanos. Loveman, Chile , 253. 61 El Código del Trabajo de Chile distinguía entre los trabajadores a empleados y obreros, quienes se regían por diferentes leyes.

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